Desde que salí del hospital, no he podido irme a mi casa, vivo de las limosnas de la gente
Alejandro Tovar
Con su hija en el cielo, su único hermano enfermo y sin un rastro de su esposo que se fue de mojando. Hoy, con 66 años, Rosa María Rodríguez, se encuentra en la calle, entre los cruceros de la avenida Sexta y Canales.
Una sombrilla y su deteriorada silla de ruedas le ayudan a sobrellevar su situación, ya que por un accidente no pudo caminar más.
“Por causa de un accidente que yo tuve esperando un camión para ir a la ciudad de Reynosa, en un camión de Transportes del Noreste, el cual estaba esperando , pero a la hora de subirme, lamentablemente no alcancé. Estoy el día 3 de marzo de 2025, y pues aquí estoy fracturada de mi pie y mi rodilla; me pusieron fierros y tornillos”, menciona.
Además, ella vive con una sonda en su cuerpo, para la cual requiere bolsas de color blanco. Por su condición ella no ha podido costearlas lleva ya 90 días sin cambio de bolsa.
Refiere que lleva ya tiempo durmiendo en la calle, con la cooperación de los transeúntes, pues no ha llegado a su domicilio ubicado en la colonia Juárez por no poder subirse a un transporte público.
Aunque ya fue al DIF a solicitar una silla de ruedas, ésta no se le ha entregado: “Me dijeron que iban a ver si conseguían una, pues mi silla está desgastada”.
Hoy se encuentra a la espera del día 8 de octubre, día que tiene cita con el doctor en el hospital general y pide el apoyo de los matamorenses y autoridades para conseguir su bolsa, una silla de ruedas y apoyo en esta difícil situación.