Por Oscar Díaz Salazar.
Luego de más de tres años de qué Francisco García Cabeza de Vaca concluyera su encargo de gobernador de Tamaulipas, sin pisar la cárcel, sin merma en su patrimonio, sin molestar a los suyos -familia, colaboradores y cómplices de sus fechorías-, con la única excepción del ex secretario de Bienestar, Rómulo N, encarcelado y abandonado a su suerte, con todo ese tiempo gozando de total impunidad, la conclusión que podemos obtener es que Francisco N hizo un pacto para no ser molestado, a cambio de entregar la plaza.
A pesar de las estridencias y de las acusaciones que emite Francisco N desde la comodidad del exilio en su patria, hay muchas señales de que su sucesión fue negociada, en un arreglo en el que cedía la estafeta a un miembro de otro partido, a cambio de impunidad.
Pacto similar al que hoy les comento, lo tuvo Francisco N con su antecesor Egidio Torre, a quien no se le ha molestado ni con el pétalo de una pesquisa o citatorio en la Fiscalía, la Contraloria o la Auditoría Superior, viviendo tranquilamente en una mansión en San Pedro Nuevo León, cuyas características son testimonio de riqueza inexplicable y muy probable corrupción.
Algunos integrantes del gobierno, que están ahí pero no saben cómo mascó la iguana, se sorprenden al mostrar expedientes, estrategias y propuestas para empapelar al ex gobernador panista, obteniendo como respuesta un “luego lo vemos” o “déjame estudiarlo”.
Desde luego que el jefe de la Vaca Salvatrucha sabe muy bien cómo despistar esos arreglos en lo obscurito, esa maniobra la ha venido perfeccionando en las múltiples ocasiones en que postuló candidatos a modo para que ganara el PRI… y ahora morena.
Cabeza de Vaca lo hace tan bien eso de negociar las derrotas (ajenas), que nunca ha sido acusado por esas maniobras, pues siempre ha tenido el cuidado de marginar a los cuadros más competitivos de su partido, provocando divisiones o forzando la situación para que sean los órganos electorales los que terminen por hacer el trabajo sucio.
A Cabeza de Vaca no le pasará nada, él cumplió su parte y los otros también lo están haciendo. El equilibrio y la paz, entre Vaca y el gobierno de morena, se renegociará o se romperá, cuando se sienten otros actores a la mesa.