Alejandro Mares Berrones
La obra pública la asigna de manera directa, sin licitación en su mayoría y solo les favorece a empresarios constructores ligados al PRI y al PAN, que aparecen en el padrón de proveedores, así es como se las gasta el alcalde de Río Bravo, Miguel Ángel Almaraz Maldonado, que de “ángel” no tiene nada, ya que es egresado de una prisión de alta seguridad, por delitos relacionados con el huachicol, es un ex presidiario que se ha convertido en político y que logró su absolución gracias al viejo sistema judicial corrupto de nuestro país.
La ley de Obras Públicas y Servicios Relacionados con las mismas para el Estado de Tamaulipas, en su artículo 3 Bis, es muy clara: “Al inicio de toda obra pública, la dependencia o entidad responsable deberá colocar a la vista (letrero-lamina)”; el nombre o tipo de obra, dependencia o entidad responsable de la obra, presupuesto autorizado y número de beneficiarios.
Almaraz no cumple con lo que dispone esa ley, al contrario, evade informarle al pueblo de Río Bravo, a través de esos letreros donde la legislación señala que deben estar a vista y cuál es el monto de la inversión y número de beneficiarios. Un ejemplo claro, es la pavimentación que Almaraz realizó de la Avenida las Américas, que se encuentra a un costado de la presidencia municipal, de la calle Miguel Alemán a la Jalapa.

En ese letrero no se especifica el monto de la inversión, solo puso una leyenda que reza: “Recursos de fondos municipales”, pasándose también por alto, las obligaciones de transparencia a las que está sujeto, además del compromiso de no engañar al pueblo de Río Bravo.
La gente del pueblo con la que platicamos, aseguraron que dicha calle no requería de pavimentación, que se encontraba en buenas condiciones, que está más daña la avenida México, calle que pasa por el frente de la presidencia municipal e incluso toda la Rotonda Miguel Hidalgo está con baches y pavimento en pésimas condiciones.
La avenida México, va y topa con la calle Libertad, que es la calle frente a la COMAPA que tanto desea Almaraz para fincarle el colmillo, según él para brindarle al pueblo “un excelente servicio de agua y drenaje”, esta avenida también está llena de baches.
La ley es muy clara, pero Almaraz no gobierna como un político honesto, lo hace más bien como un vulgar y corriente delincuente, ocultando el presupuesto erogado de esas pavimentaciones que solo realizan las empresas constructoras afines a él. La Auditoría Superior del Estado, tiene la facultad de auditar todas estas acciones virulentas de este alcalde ex presidiario.