Alejandro Tovar
Con la llegada de este 2 de febrero la temporada navideña, prácticamente llega a su fin, pues este día es Día de la Candelaria y se acostumbra a comer tamales que traen o hacen a los que les salió “monito” en la Rosca de Reyes el 6 de enero, sin embargo, ¿De dónde nace está tradición en México?
El Humberto Zúñiga nos relata un poco la historia del origen del Día de la Candelaria y en este relato nos dice que coincidió históricamente con una festividad prehispánica identificada como Atlcahualo, la cual establecía formalmente el principio de la temporada de siembras. Por ello, nuestros antepasados llevaban ofrendas de maíz ante deidades como Tláloc, Quetzalcóatl y Chalchiuhtlicue para asegurar que las cosechas fueran abundantes y buenas.
“Está tradición tiene muchísimos años desde nuestros antepasados y la llegada de los españoles, en el tiempo donde los Aztecas celebraban el inicio de año agrícola en febrero, dónde el maíz se consideraba sagrado y era el fruto predilecto”, menciono.
Al llegar los españoles, observaron que la costumbre indígena permanecía arraigada, por lo que mediante la evangelización se transformó la práctica: en lugar de bendecir al maíz, los mexicanos llevaron al Niño Dios a los templos y los tamales se convirtieron en el manjar por excelencia para celebrar la tradición que perdura hasta nuestros días.
Al llegar los españoles, observaron que la costumbre indígena permanecía arraigada, por lo que mediante la evangelización se transformó la práctica: en lugar de bendecir al maíz, los mexicanos llevaron al Niño Dios a los templos y los tamales se convirtieron en el manjar por excelencia para celebrar la tradición que perdura hasta nuestros días.
“Fue una combinación de ambos continentes, entre nuestras y sus tradiciones hubo una mezcla la cual hoy conocemos como el Día de la Candelaria dónde México comparte su fruto preciado el maíz en forma de tamales y España trajo la religión católica y la presentación de Jesús en el templo”, compartió.
Este es un festejo de origen católico que conmemora que, al cumplir los 40 días de nacido Jesucristo, María y José lo llevaron al templo para presentarlo ante Dios, siguiendo la ley judía. Según el evangelio de Lucas, Simeón, identificó al niño como la luz para alumbrar a las naciones; de ahí que las misas inicien con la bendición de las velas de los fieles.
Invitó a qué este día siendo asueto por el 5 de febrero (Aniversario de la constitución mexicana) aprovecharán para visitar a sus familias, que convivan compartiendo los tamales y dándole un espacio a Dios.