EN PARTIDA DOBLE
Alejandro Mares Berrones
Ya no somos la Nueva España, ni deseamos emperadores extranjeros como Maximiliano de Habsburgo como nos ocurrió en el siglo XIX; la silla presidencial, no es binacional, México no ha tenido ningún presidente de la república con doble nacionalidad; desde la promulgación de la Constitución de 1917, el artículo 82 prohíbe que cualquier persona con vínculos jurídicos extranjeros acceda a la presidencia de la república.
El candado histórico, que existió durante la mayor parte del siglo XX, que exigía ser mexicano por nacimiento e hijo de padres mexicanos, se rompió con una reforma constitucional en los años 90, que entró en vigor en el año 2000, la que permitía a los hijos de extranjeros nacidos en México ser votados para el cargo de presidente de la república. Esto le abrió la puerta a Vicente Fox Quesada, quien ostentaba la nacionalidad mexicana, pero su madre es de origen español.
A diferencia de la presidencia de la república, en las entidades federativas ha existido un vacío legal interpretativo, por eso muchos gobernadores que poseen la doble nacionalidad, llegaron a esos cargos, como el caso más polémico, el de Francisco Javier García Cabeza de Vaca.
El ex gobernador panista de Tamaulipas, nació en McAllen Texas, estudio en Estados Unidos, su perfil académico es gringo y se auto destapado como aspirante a la silla presidencial para el 2030, solo que carga con una orden de extradición del Estado Mexicano, que no se ha podido concretar por su nacionalidad norteamericana; pese a que ante el gobierno mexicano renunció a ella; lógico que no lo hizo ante las autoridades de EU. Cabeza de Vaca, tontejo no es.
Hoy, la Dama de Hierro, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo envió al Congreso de la Unión una iniciativa de renuncia a la doble nacionalidad para ocupar cargos de presidente de la república y gubernaturas. La debería de ampliar, también que se incluya a los presidentes municipales y demás cargos de elección popular, “Todos rabones o todos coludos”.
La iniciativa es muy clara, quienes aspiren a estos cargos deben renunciar a la otra ciudadanía y solamente quedarse con la mexicana, “para garantizar que el interés de la nación esté por encima de cualquier otro interés”.

Vendrán en los días sucesivos la modificación de los artículos 82, 116 y 122 constitucionales, donde también quedará prohibido el uso de documentos de identidad extranjeros, el ejercicio de derechos inherentes a la ciudadanía extranjera o el acogerse a su protección diplomática.
La modificación al artículo 82 constitucional, según la iniciativa presentada por la Dama de Hierro, reza “que para ser presidente (a) se requiere ser ciudadano (a) mexicana por nacimiento…no tener ni adquirir otra nacionalidad, y en caso de tenerla, renunciar a ella previo a solicitar su registro como candidata (o), y haber residido en el país al menos durante 20 años…”.
En los numerales 116 y 122, se contempla lo mismo para gobernadores (ras) y para la Jefatura de gobierno de la Ciudad de México; es casi un hecho que esta iniciativa pasara sin quitarle ni una coma, por lo que una vez aprobada vendrán cambios a la Ley de Nacionalidad, de la cual que pitorreo Cabeza de Vaca.
EN CONTRAPARTIDA, con el anterior contexto, nos vamos al análisis jurídico-legal sobre la iniciativa presentada por la Dama de Hierro; en primera instancia con dicha reforma se tendrán que modificar los artículos constitucionales ya descritos en párrafos anteriores, tal y como lo plantea la presidenta.
El otro punto, es que quien posee nacionalidad extranjera, tendrá que renunciar a ella y quedarse únicamente con la mexicana y es aquí, en donde me pregunto, suponiendo sin conceder que no existiera orden de extradición, ni carpetas de investigación contra Cabeza de Vaca –para no cambiar de personaje- y este renuncie a su nacionalidad extranjera, como ya lo había hecho en el pasado, a poco se confiaría en estos perfiles, quienes en sus corazoncitos tienen otros intereses, menos los de los mexicanos o mejor dicho del Estado Mexicano.
Considero, que esas modificaciones no bastarán para blindar la soberanía, porque tal renuncia a la nacionalidad extranjera, solo será de los dientes para afuera, no existe garantía, que un “Caballo de Troya” se infiltre ya sea en las gubernaturas e incluso en la silla presidencial.
Si bien es cierto, el argumento central de la presidenta se basa en la soberanía y la seguridad nacional, así como la prevención de conflicto de interés; tal reforma, no garantiza que quienes renuncien a su nacionalidad extranjera y vayan a ostentar el poder van hacer leales al Estado Mexicano.
Otra situación que se tendría que analizar es si esta reforma trastoca los derechos político-electorales, ya que el artículo 35 del CPEUM consagra el derecho de la ciudadanía a ser votada y al añadir una limitante de nacionalidad exclusiva, se introduce un nuevo filtro restrictivo para el acceso al poder público; por otro lado, al tratarse de una reforma constitucional, el Constituyente Permanente tiene la facultad soberana de modular las condiciones y requisitos para la titularidad de los órganos del Estado Mexicano.
Me imagino que los asesores jurídicos de la Presidenta, ya analizaron el principio de no discriminación, la compatibilidad internacional y convencionalidad; el artículo 23 del Pacto de San José protege el derecho a la participación política; sin duda esta reforma, traerá consigo acciones de inconstitucionalidad, principalmente por aquellos actores políticos que se sientan agraviados.
Para cerrar, desde una perspectiva jurídica, la iniciativa de la Dama de Hierro, busca elevar a rango constitucional explicito una restricción de lealtad única para los futuros gobernadores (ras) y presidentes (as) de la república. Me parece que no despoja a ningún ciudadano de su nacionalidad mexicana, pero si exige una obligación de elegibilidad para ejercer dichos cargos de elección popular.
Ya veremos en los siguientes días que decisión toma el Congreso de la Unión, si esta reforma cumple con la proporcionalidad democrática o resulta ser una medida hiperrestrictiva de los derechos políticos electorales.
La posibilidad de que la doble nacionalidad sea utilizada como un “Caballo de Troya” para vulnerar la soberanía de México es el argumento central y la motivación política e ideológica detrás de la iniciativa de la Dama de Hierro.
- D. Cuando el maestro Tarik Zeraoui, titular de la materia Relaciones Internacional, en la Escuela de Periodismo Carlos Septien García, preguntó: ¿Qué es la soberanía?, casi al unísono sus alumnos respondieron:
“La soberanía reside en el pueblo”, existieron algunos otros que se aventaron todo el rezo del artículo 39 constitucional.
“Eso es una idea muy bonita, pero es una quimera, en términos de política exterior, quien ejerce la soberanía es el gobierno, no el pueblo: Por lo tanto, la soberanía, es el poder político supremo que corresponde a un Estado Independiente; la soberanía está en el gobierno y no en la población, los ciudadanos conformamos el Estado, pero tenemos representantes”.