EN PARTIDA DOBLE
Alejandro Mares Berrones
Morena 2027: “olla exprés”, en riesgo del canibalismo interno
La definición de los coordinadores estatales con miras a las elecciones del 2027, se harán después del 1 de septiembre, día en que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, realice su segundo informe de gobierno, así lo anunciaron Ariadna Montiel y Citlalli Hernández; esto como medida para evitar el canibalismo interno “la división” de los inconformes.
Según ellas para mantener la unidad entorno a Morena, porque dar a conocer los resultados de las encuestas de quienes serán los candidatos a los 17 gobiernos estatales que estarán en juego el próximo año, podría ocasionar una división hacia el interior de Morena y paralizar los trabajos en territorio de quienes no resulten beneficiados, o sea, este partido está en completa combustión interna, en una olla exprés.
El anuncio que dio a conocer la dirigencia nacional de Morena, sin duda retrasará las candidaturas a la Cámara de Diputados, diputados locales y alcaldías; por lo que estiman que será hasta noviembre cuando queden todos los coordinadores definidos.
Los datos, señalan que son 277 personas las que aspiran a las gubernaturas, una verdadera lucha interna por esta posición, ya que solo 17 de ellos serán agraciados con la postulación al cargo y en el caso de los aspirantes a las alcaldías, estos tienen hasta el 21 de septiembre para registrarse.
Y como medida para contrarrestar los amagues de los Estados Unidos, Morena continua con sus asambleas informativas en Defensa de Transformación y de la Soberanía Nacional.

EN CONTRAPARTIDA, la dirigencia de Morena acaba de inaugurar una modalidad de alto riesgo; postergar la definición de los coordinadores estatales hasta después del 1 de septiembre, es un control de daños preventivo que confiesa una debilidad estructural: el movimiento es fuerte hacia afuera, pero sumamente frágil y caníbal hacia adentro.
Con 277 aspirantes devorándose por solo 17 gubernaturas, el partido en el poder ha decidido patear el bote. La lógica es pragmática: mantener la disciplina y el trabajo territorial de los activos hasta el último minuto, estirando la liga de la esperanza.
Sin embargo, congelar el proceso tiene costos colaterales que impactarán toda la cadena de mandos, desde San Lázaro hasta las alcaldías más pequeñas, con la intención de evitar el efecto dominó.
Si analizamos la balanza del poder, de lo que será la madre de todas las campañas intermedias, Morena, aparece con ventajas competitivas por su estructura territorial e institucional sólida, tiene además el control de la narrativa y la clientela electoral que le dan los programas sociales.
La ventaja más importante que tiene el partido en el poder es sin duda que la oposición se encuentra fragmentada y sin liderazgos; y en viceversa, las desventajas y riesgos para morena en esta elección que se avecina, es que va a contar con muy poco tiempo, para realizar “la operación cicatriz” con todos aquellos que se sientan agraviados en sus derechos políticos-electorales, por lo que podría enfrentar un éxodo de resentidos o “viudas del poder”.
Aunque todavía no arrancan el calendario electoral, algunos expertos electorales han realizados una proyección de los probables resultados en las 17 gubernaturas que están en juego:
En los estados del sur y del Pacífico profundo como Guerrero, Campeche, Quintana Roo, Tlaxcala, Nayarit, Colima, Baja California y Baja California Sur, la marca Morena está sumamente blindada.
Salvo una ruptura interna catastrófica, la oposición local no tiene los números ni el dinero para competir. Aquí el éxito de Morena está prácticamente garantizado, a esta zona le han llamado de Retención Segura.
Sinaloa y Sonora: Estados clave del noroeste donde los problemas de seguridad pública e infraestructura pesan en el ánimo social. La selección de un perfil equivocado o ligado a facciones radicales puede costar caro.
Michoacán y Zacatecas: Territorios gobernados por Morena con severas crisis de gobernabilidad. El desgaste de las administraciones locales empareja la cancha para alianzas opositoras locales bien estructuradas.
San Luis Potosí: El laboratorio del Partido Verde. Aquí el riesgo para Morena no es la oposición de derecha, sino ser devorado por su propio aliado (el “Gallardismo”), que reclamará la herencia del estado; a estas entidades se les ha llamado Zonas de Conflicto y Desgaste.
Chihuahua y Querétaro: Estados tradicionalmente panistas donde el voto de las clases medias urbanas sigue resistiendo a la Cuarta Transformación. Si Morena pospone sus definiciones y llega fracturado a noviembre, el PAN retendrá estas plazas sin mayor problema.
Nuevo León: Actualmente en manos de Movimiento Ciudadano, el estado requiere una negociación de alta costura. Morena tiene la fuerza, pero el perfil empresarial local rechaza los discursos de confrontación externa. Un retraso en la designación le dará ventaja al bloque opositor local para reagruparse, pese al mal gobierno que ha encabezado Samuel García y a los escándalos de corrupción. A estos 3 estados se les conoce como los Bastiones en Riesgo de Fracaso.
P. D. La dirigencia de Morena apuesta a que la disciplina partidista y el liderazgo de Claudia Sheinbaum Pardo contengan la fractura. Sin embargo, retrasar el reloj electoral reduce el margen de error a cero. Al cerrar la válvula de escape de la olla exprés hasta septiembre, Morena arriesga que la explosión interna ocurra en pleno proceso electoral, dándole a una oposición moribunda el único recurso que hoy no tiene: candidatos competitivos nacidos del propio resentimiento morenista.
¿De quienes se nutrió Morena, para fortalecerse en el 2018?; de los mismos priistas resentidos e incluso de panistas favorecidos.