EN PARTIDA DOBLE
Alejandro Mares Berrones
La comunicación política se ha transformado en una herramienta de poder, el gobernante o el político que no entienda eso, simplemente no va a influir en la opinión pública; la nueva retórica digital ha cambiado la metodología para persuadir a los ciudadanos que están más informados y que a la vez participan a través de las redes sociales.
El receptor ya no se queda callado, tiene voz y voto en las redes sociales; lo mismo le responde al mal gobernante, como al periodista falto de ética. Hoy vivimos la era de la nueva retórica digital, como lo señala el doctor José Luis López Aguirre, en sus cátedras de la Septién.
Sin embargo, algunos políticos construyen su imagen solo en redes digitales, no toman en cuenta a los expertos en comunicación, ni a los periodistas; como el caso del gobernador de Nuevo León, Samuel García, quien agarró tanta popularidad gracias a que su esposa que es influencer, pero principalmente a que han gastado millones de pesos en publicidad en Meta Apps.
Samuel García, construyó su imagen en puras redes sociales, pero esa popularidad se le ha venido desboronado como un castillo de arena, a tal grado que ha sido criticado por utilizar recursos públicos para promocionarse de manera personal y lo peor, se dio cuenta demasiado tarde, la importancia que tienen los medios de comunicación y los periodistas, para un buen manejo de una comunicación estratégica y control de crisis.
La derrota que sufrió su esposa Mariana Rodríguez Cantú, quien en el 2024 buscó la alcaldía de Monterrey, es la muestra más clara que sin una buena comunicación política, los políticos que solo juegan con las redes sociales, corren el riesgo de morder el polvo ante las urnas, siendo el caso de los que buscan un puesto de elección popular.
Eso mismo, les ocurre a los gobernantes, que ya con la VP (Vitamina del Poder), empiezan a gobernar con puros bots y páginas digitales que ellos mismos crean y por medio de testaferros, se auto facturan, para llevarse el presupuesto que es para publicidad, así de cínicos son algunos, no todos.

EN CONTRAPARTIDA, en Tamaulipas, existe un caso único, el del alcalde de Río Bravo, Miguel Almaraz, un ex presidiario, que fue a prisión por huachicolero y que hoy mal gobierna ese municipio por las siglas del racio PRI y del conservador PAN; él mismo, sale en las redes sociales anunciando las obras públicas chafas que realiza; no tiene una buena relación con los medios locales, ni estatales, a este político le vale “sorbete”, ha llegado al grado hasta de grabarse en video injiriendo bebidas alcohólicas en su privado de la presidencia municipal; buscando que sus seguidores le den like.
Lo bueno, que este caso de Río Bravo, es único, el resto de los alcaldes de Tamaulipas, principalmente el gobernador Américo Villarreal Anaya, han mantenido una buena relación institucional con los empresarios de los medios de comunicación y con los periodistas del estado, gracias a que al frente de la Comunicación Social, tiene a un experto como lo es el maestro Paco Cuellar.
El que al frente de cualquier oficina de comunicación social, se encuentre un periodista, ya sea de carrera o de oficio, garantiza más el éxito de esa buena comunicación política que siempre debe de existir entre los gobiernos y los medios de comunicación, sin caer en un periodismo militante, es decir, que los gobernantes acepten las críticas con fundamento, sin llegar al extremo de coartar la libertad de expresión, al contrario las criticas periodísticas, esas que se realizan con ética son buenas para la buena gobernanza de los alcaldes y de los gobernadores.
Pero algunos gobernantes que tienen la piel muy delicada, han abusado y desde el poder, atentan contra los representantes de los medios de comunicación, como lo fue el caso del ex gobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca. Error garrafal, pelearse con la prensa, porque esta no olvida nunca.
En Tamaulipas, se tiene un gobierno humanista, pero sobre todo respetuoso de la libertad de expresión, así lo dijo el gobernador Américo Villarreal, el 7 de enero, en el Casino Victorense, en la celebración del Día del Periodista: “el periodismo no está para aplicar analgésicos, sino para entrar a quirófano cuando el cuerpo social lo exige”.
La mampara del evento decía: “La cirugía y el periodismo remueven lo que encuentran. El periodismo ha de ser exacto, como el bisturí”: Julio Scherer García.
“En cardiología, cuando el flujo se obstruye, no basta con escuchar el murmullo del corazón; hay que intervenir la arteria, retirar la placa, restaurar el paso de la sangre. Así entendieron el oficio tanto el gobernador como su coordinador general de Comunicación Social, Francisco Cuéllar Cardona, al coincidir en una exigencia poco frecuente desde el poder cuando se trata de elevar el nivel de la conversación pública, apostar por periodistas que pregunten, incomoden, documenten y no se conformen con el parte médico oficial”, redactó el colega de Tampico, David Castellanos Terán.
El análisis del discurso del gobernador, también fue analizado, por el ojo clínico del periodista de Matamoros, Doroteo Montes, quien recalcó que Villarreal Anaya, como especialista en cardiología, comparó el periodismo con la práctica de una cirugía medica:
“Ambos requieren precisión, responsabilidad y, sobre todo, dar la cara. Sin anonimato, sin bisturí escondido, sin guantes para lanzar la piedra y esconder la mano. El anonimato —dijo— suele ser cobarde y esconder intereses, diatriba o perversidad. En términos clínicos: es fácil diagnosticar desde la sala de espera; lo difícil es abrir el tórax y asumir el pulso del paciente”.
El periodista Jorge Arano, pluma muy filuda de Reynosa, se enfocó en el mensaje de Paco Cuellar: “donde hay periodistas ejerciendo con dignidad, hay contrapesos, hay memoria y hay futuro. En fisiología social, eso se traduce en algo simple: si la circulación de la información se interrumpe, sobreviene el infarto democrático”.
“El periodismo no solo revela hechos, sino que participa en la construcción de realidad, lo cual exige memoria, pensamiento, información y pasión profesional. No basta con medir la presión arterial del momento; hay que entender la historia clínica completa del paciente social”, dijo el gobernador Villarreal Anaya.
Y remató:
“Una información que no viene firmada, ni la leo y eso pasa mucho con las informaciones falsas de las redes sociales, además las malas personas, no pueden ser periodistas”.
Para cerrar, esta columna y a tono con el tema que aquí se ha trazado, el alcalde de Matamoros, licenciado José Alberto “Beto” Granados Fávila, acaba de incorporar al área de comunicación social de su gobierno, a una profesional del periodismo, a la licenciada Nannette Sedas del Ángel, quien cuenta con suficientes tablas políticas y periodísticas; quien sin duda, será un alfil importante en el fortalecimiento de la imagen del alcalde y de las buenas relaciones con los periodistas y los medios de comunicación.
Nannette, no llega en lugar de nadie, ella viene a sumar y fortalecer al equipo de comunicación social del alcalde, que encabeza el doctor Jaziel Martínez y el ex diputado Obiel Rodríguez, porque el alcalde sabe de la importancia que tiene la comunicación política y la nueva retórica digital.
Además, Nannette, sabe que “al toro se le agarra por los cuernos”, lidiar con los periodistas no es cosa fácil, pero ya los ha toreado antes.